1618
Vol. 6 – Núm. 2 / Julio – Diciembre – 2025
Aprendizaje cooperativo desde la neuroeducación: una revisión
bibliográfica de modelos educativos innovadores
Cooperative Learning from a Neuroeducational Perspective: A
Bibliographic Review of Innovative Educational Models
Aprendizagem Cooperativa a partir da Neuroeducação: Uma Revisão
Bibliográfica de Modelos Educacionais Inovadores
Acuña Llanganate Diego Francisco1
Universidad Técnica Estatal de Quevedo
dacunal@uteq.edu.ec
https://orcid.org/0009-0003-6750-0413
Cantos Carrera Liliana Graciela2
Ministerio de Educación del Ecuador
lilianag.cantos@educacion.gob.ec
https://orcid.org/0009-0001-7250-4967
Bravo Bowen Melba Katty3
Ministerio de Educación del Ecuador
melba.bravo@educacion.gob.ec
https://orcid.org/0009-0004-7037-5219
Alvarado Triviño Eva Estefanía4
Ministerio de Educación del Ecuador
eva.alvarado@docentes.educacion.edu.ec
https://orcid.org/0009-0006-8134-5044
DOI / URL: https://doi.org/10.55813/gaea/ccri/v6/n2/1264
Como citar:
Acuña, D., Cantos, L., Bravo, M. & Alvarado, E. (2025). Aprendizaje cooperativo desde la
neuroeducación: una revisión bibliográfica de modelos educativos innovadores. Código
Científico Revista de Investigación, 6(2), 1618-1655.
Recibido: 22/11/2025 Aceptado: 20/12/2025 Publicado: 31/12/2025
Código Científico Revista de Investigación Vol. 6 – Núm. 2 / Julio – Diciembre – 2025
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Resumen
El aprendizaje cooperativo ha adquirido especial relevancia en la investigación educativa
contemporánea al integrarse con los aportes de la neuroeducación, enfoque que concibe el
aprendizaje como un proceso cognitivo, emocional y socialmente mediado. En este contexto,
el objetivo general de la investigación fue analizar los resultados del uso del aprendizaje
cooperativo desde la neuroeducación en el proceso de enseñanza-aprendizaje, a partir de la
revisión de literatura científica. Metodológicamente, se desarrolló un estudio con enfoque
cualitativo y diseño documental, mediante una revisión bibliográfica analítico-interpretativa de
publicaciones indexadas en Scopus, Web of Science, ERIC, SciELO y Google Scholar,
seleccionándose finalmente 48 artículos publicados entre 2021 y 2026. Los resultados
evidencian que el aprendizaje cooperativo fundamentado en principios neuroeducativos genera
efectos positivos consistentes en los procesos cognitivos, destacándose mejoras en la atención
sostenida, la memoria de trabajo, la comprensión profunda y el pensamiento crítico. Asimismo,
se reportan aportes significativos en la dimensión socioemocional, como el fortalecimiento de
la empatía, la autorregulación emocional, el sentido de pertenencia y la reducción de la
ansiedad académica. En el ámbito motivacional, la literatura coincide en que las dinámicas
cooperativas activan la motivación intrínseca, la autoeficacia y el compromiso académico
sostenido, asociados a circuitos de recompensa vinculados al logro compartido y la autonomía.
En comparación con metodologías tradicionales, el aprendizaje cooperativo desde la
neuroeducación muestra mayor efectividad en la retención a largo plazo y la transferencia del
aprendizaje. Se concluye que este enfoque constituye una alternativa pedagógica sólida para
promover aprendizajes profundos e integrales en distintos niveles educativos, siempre que su
implementación responda a criterios neuroeducativos y didácticos rigurosos.
Palabras clave: Neuroeducación, neurodidáctica, aprendizaje cooperativo, modelos
educativos.
Abstract
Cooperative learning has gained particular relevance in contemporary educational research as
it has been integrated with contributions from neuroeducation, an approach that conceptualizes
learning as a cognitively, emotionally, and socially mediated process. In this context, the
general objective of the study was to analyze the results of the use of cooperative learning from
a neuroeducational perspective in the teaching–learning process, based on a review of scientific
literature. Methodologically, a qualitative study with a documentary design was conducted
through an analytical-interpretative bibliographic review of publications indexed in Scopus,
Web of Science, ERIC, SciELO, and Google Scholar, resulting in the selection of 48 articles
published between 2021 and 2026. The results indicate that cooperative learning grounded in
neuroeducational principles produces consistent positive effects on cognitive processes, with
notable improvements in sustained attention, working memory, deep comprehension, and
critical thinking. Significant contributions were also reported in the socio-emotional
dimension, including strengthened empathy, emotional self-regulation, sense of belonging, and
reduced academic anxiety. From a motivational perspective, the literature agrees that
cooperative dynamics activate intrinsic motivation, self-efficacy, and sustained academic
engagement, associated with reward circuits linked to shared achievement and autonomy.
Compared to traditional methodologies, neuroeducation-based cooperative learning
demonstrates greater effectiveness in long-term retention and knowledge transfer. It is
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concluded that this approach constitutes a solid pedagogical alternative for promoting deep and
comprehensive learning across different educational levels, provided that its implementation
adheres to rigorous neuroeducational and didactic criteria.
Keywords: Neuroeducation, neurodidactics, cooperative learning, educational models.
Resumo
A aprendizagem cooperativa tem adquirido especial relevância na pesquisa educacional
contemporânea ao ser integrada aos aportes da neuroeducação, abordagem que concebe a
aprendizagem como um processo cognitivo, emocional e socialmente mediado. Nesse
contexto, o objetivo geral da pesquisa foi analisar os resultados do uso da aprendizagem
cooperativa a partir da neuroeducação no processo de ensino-aprendizagem, com base na
revisão da literatura científica. Metodologicamente, desenvolveu-se um estudo de abordagem
qualitativa e delineamento documental, por meio de uma revisão bibliográfica analítico-
interpretativa de publicações indexadas nas bases Scopus, Web of Science, ERIC, SciELO e
Google Scholar, sendo selecionados, ao final, 48 artigos publicados entre 2021 e 2026. Os
resultados evidenciam que a aprendizagem cooperativa fundamentada em princípios
neuroeducativos gera efeitos positivos consistentes nos processos cognitivos, destacando-se
melhorias na atenção sustentada, na memória de trabalho, na compreensão profunda e no
pensamento crítico. Também são reportadas contribuições significativas na dimensão
socioemocional, como o fortalecimento da empatia, da autorregulação emocional, do
sentimento de pertencimento e a redução da ansiedade acadêmica. No âmbito motivacional, a
literatura converge ao indicar que as dinâmicas cooperativas ativam a motivação intrínseca, a
autoeficácia e o engajamento acadêmico sustentado, associados a circuitos de recompensa
vinculados à conquista compartilhada e à autonomia. Em comparação com metodologias
tradicionais, a aprendizagem cooperativa sob a perspectiva da neuroeducação apresenta maior
efetividade na retenção a longo prazo e na transferência da aprendizagem. Conclui-se que esse
enfoque constitui uma alternativa pedagógica sólida para promover aprendizagens profundas e
integrais em diferentes níveis educacionais, desde que sua implementação atenda a critérios
neuroeducativos e didáticos rigorosos.
Palavras-chave: Neuroeducação, neurodidática, aprendizagem cooperativa, modelos
educativos.
Introducción
La arquitectura educativa contemporánea enfrenta el desafío ineludible de trascender la
mera transferencia de información para instrumentalizar el desarrollo de competencias
transversales de alto impacto. Malik (2018) postula que los retos del siglo XXI y los objetivos
de desarrollo sostenible exigen un cambio de paradigma hacia una enseñanza capaz de
responder a entornos de volatilidad sistémica. En esta coyuntura, las denominadas 4Cs
creatividad, pensamiento crítico, colaboración y comunicación— no representan simples
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habilidades interpersonales, sino que constituyen el blindaje biológico esencial frente a la
automatización del pensamiento impulsada por las revoluciones industriales 5.0 y 6.0. La
colaboración emerge como un imperativo no solo pedagógico, sino social, permitiendo que el
aprendizaje se articule como una práctica orientada a la resolución de problemas cuya
complejidad excede la capacidad de cualquier procesamiento individual aislado.
Bajo la lente de la neuroeducación, la cooperación se revela como una estrategia de
optimización sináptica que responde a la predisposición natural del cerebro humano hacia la
interacción social. Diversas investigaciones en las ciencias del aprendizaje sugieren que el
cerebro está biológicamente programado para la co-construcción de redes de memoria
semántica mediante la interacción con pares (Saavedra & Opfer, 2012). En ecosistemas
hiperconectados, el aprendizaje cooperativo actúa como un catalizador de las funciones
ejecutivas, tales como el control inhibitorio, la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva.
Esta interacción no solo facilita la adquisición de datos, sino que promueve una regulación
emocional mediada por el grupo, convirtiendo al estudiante en un procesador biológico capaz
de operar eficazmente en sistemas cibersociales. Entender estos mecanismos cognitivos
subyacentes es fundamental para validar la transición hacia infraestructuras globales de
aprendizaje verdaderamente resilientes.
Pese al consenso sobre su relevancia estratégica, persiste una brecha crítica entre los
marcos teóricos del aprendizaje cooperativo y su ejecución práctica en entornos institucionales
heterogéneos. Warneri et al. (2025) identifican que en contextos en desarrollo, como el de
Indonesia, la carencia de infraestructura tecnológica y la resistencia docente limitan el potencial
transformador de estas dinámicas. La implementación de modelos cooperativos suele ser
subóptima cuando no existe un soporte estructural que mitigue la dependencia de metodologías
tradicionales basadas en la memorización pasiva. Esta desconexión genera una disparidad en
la calidad educativa, donde el aprendizaje basado en proyectos se ve obstaculizado por la falta
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de un marco conceptual que guíe la transición hacia lo digital. El problema trasciende la simple
ausencia de herramientas, radicando en la insuficiencia de una cultura pedagógica que priorice
la construcción colectiva del conocimiento.
La magnitud de este vacío investigativo exige una validación neuroeducativa que
permita cuantificar el impacto real de la interdependencia positiva en el rendimiento académico
de los estudiantes. Resulta imperativo analizar cómo la responsabilidad individual y la
interacción promotora activan circuitos neuronales vinculados a la motivación intrínseca y a la
consolidación de la memoria a largo plazo. Contrastar el costo neurobiológico del aprendizaje
pasivo frente a la eficiencia cognitiva de la cooperación permite fundamentar soluciones
basadas en evidencia que superen la brecha digital existente. Solo mediante una comprensión
profunda de la dimensión social del cerebro será posible proponer diseños curriculares que
logren una cohesión entre lo cnico y lo humano. Ante este escenario, surge la necesidad de
resolver la siguiente interrogante: ¿De qué manera los resultados del aprendizaje cooperativo,
analizados desde la neuroeducación, transforman el proceso de enseñanza-aprendizaje según
la literatura reciente?
La transición desde el aprendizaje en red hacia una infraestructura global de aprendizaje
refleja la maduración de las tecnologías de la información aplicadas a la educación. Perisic et
al. (2023) sostienen que el desarrollo de marcos de interoperabilidad semántica es esencial para
gestionar la proliferación de sistemas de gestión de aprendizaje y cursos masivos. Esta
evolución requiere una alineación entre la interoperabilidad tecnológica y la semántica
cognitiva, donde el conocimiento fluye a través de fronteras geográficas mediante redes de
actores colaborativos. La creación de ontologías heterogéneas permite no solo el intercambio
de recursos, sino la validación de credenciales en un entorno de confianza descentralizada. No
obstante, esta infraestructura global demanda una neuroplasticidad significativa por parte de
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los sujetos de aprendizaje, quienes deben navegar sistemas de alta complejidad semántica
mientras articulan competencias críticas en entornos virtuales.
En el marco de la Educación 4.0 a la 6.0, el rol de los actores educativos se ha
reconfigurado bajo el concepto del humano en el circuito o human-in-the-loop. La
neuroeducación proporciona las herramientas para optimizar la atención y la motivación
mediante el uso estratégico de plataformas digitales que fomentan la participación activa y
simétrica. Perisic et al. (2023) sugieren que la integración de inteligencia artificial y
mecanismos de aprendizaje automático debe potenciar las trayectorias de vida individuales,
actuando la tecnología como un espejo de la interoperabilidad cognitiva entre estudiantes. El
docente se transforma así en un facilitador que monitorea los estados emocionales y las
necesidades neurocognitivas de sus aprendices en tiempo real. El éxito educativo deja de
medirse por el volumen de información retenida para enfocarse en la capacidad del sujeto para
colaborar en ecosistemas tecnológicamente sofisticados y dinámicos.
La insuficiencia de los modelos tradicionales se manifiesta con mayor nitidez cuando
se intentan alcanzar los niveles superiores de la taxonomía de Bloom, como el análisis y la
evaluación. Saavedra y Opfer (2012) argumentan que el aprendizaje de habilidades para el siglo
XXI requiere una inmersión en problemas reales que solo la cooperación puede abordar
profundamente. Los sistemas que ignoran la dimensión social del cerebro limitan el desarrollo
del pensamiento crítico, facultad esencial para la innovación en la industria moderna y el
progreso social. El aprendizaje cooperativo funciona como un catalizador que permite a los
estudiantes visualizar datos complejos y resolver simulaciones digitales que serían
inalcanzables mediante métodos individuales. La transición hacia modelos holísticos no
representa una simple actualización técnica, sino una respuesta necesaria a las demandas de
una sociedad que valora la adaptabilidad y el cerebro social.
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El estado del arte actual destaca el uso de herramientas como Microsoft Teams y
Google Workspace para orquestar dinámicas grupales en modalidades presenciales e híbridas.
Warneri et al. (2025) reportan que estas plataformas incrementan el interés de los estudiantes
en un 65%, fomentando ambientes interactivos que desafían la pasividad tradicional. Sin
embargo, la investigación advierte que la eficacia de estas intervenciones depende de la
capacidad pedagógica para estructurar la colaboración de forma neurocognitivamente
coherente. Existe una correlación estadísticamente significativa entre la integración de
competencias digitales y la mejora de las habilidades de comunicación y tolerancia al disenso.
El aprendizaje cooperativo se consolida, acomo un mecanismo poderoso para fortalecer la
empatía, cualidad vital en un mercado laboral globalizado donde la interoperabilidad humana
es tan crítica como la tecnológica.
Pese a estos hallazgos, la literatura científica presenta vacíos significativos al centrarse
en la tecnología per se, descuidando la gestión emocional y el procesamiento neural del grupo.
Muchos estudios omiten analizar cómo la preparación del docente influye directamente en la
dinámica cerebral de los alumnos durante tareas colaborativas de alta demanda cognitiva. Esta
omisión genera una ineficiencia neural en el aula, donde la herramienta digital permanece como
una cáscara vacía sin un procesador biológico —el cerebro del estudiante— adecuadamente
estimulado. Warneri et al. (2025) subrayan que el vacío en la capacitación para el uso efectivo
de la tecnología agrava la brecha en instituciones de áreas rurales. Es imperativo transitar hacia
investigaciones que vinculen la gestión de grupos con la neurofisiología del aprendizaje para
maximizar el potencial de la transformación pedagógica actual.
La justificación de esta revisión bibliográfica reside en la necesidad de ofrecer un
sustento científico riguroso para la formulación de políticas educativas basadas en evidencia.
En un contexto global marcado por la hibridación tecnológica, es esencial postular modelos
pedagógicos que integren armoniosamente las dimensiones cognitiva, afectiva y social del ser
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humano. Malik (2018) enfatiza que los desafíos contemporáneos exigen respuestas que
garanticen la sostenibilidad del sistema mediante la mejora continua de la infraestructura y la
competencia docente. Este estudio se posiciona como una herramienta clave para orientar la
inversión estratégica en tecnologías que potencien el aprendizaje significativo y el desarrollo
de un capital humano resiliente.
Por lo tanto, se plantea como objetivo general analizar los resultados del uso del
aprendizaje cooperativo desde la neuroeducación en el proceso de enseñanza-aprendizaje, a
partir de la revisión de literatura científica. Asimismo, se propone como objetivos específicos:
1) Identificar las características del aprendizaje cooperativo fundamentado en principios de la
neuroeducación aplicados en estudiantes de contextos educativos formales, según la literatura
científica revisada; 2) Comparar los enfoques de aprendizaje cooperativo con base
neuroeducativa frente a metodologías tradicionales de enseñanza, de acuerdo con los estudios
documentales analizados; 3) Describir los principales resultados reportados sobre el proceso
de enseñanza-aprendizaje asociados a la implementación del aprendizaje cooperativo desde la
neuroeducación, considerando aspectos cognitivos, socioemocionales y motivacionales.
Metodología
El estudio se desarrolló desde una perspectiva cualitativa, orientada a la comprensión
interpretativa de los aportes científicos que abordan el aprendizaje cooperativo articulado con
fundamentos neuroeducativos. Este enfoque permitió examinar cómo los autores explican los
procesos de enseñanza-aprendizaje desde dimensiones cognitivas, emocionales y sociales, sin
recurrir a procedimientos de medición estadística. La elección de este enfoque responde a la
necesidad de analizar discursos, enfoques conceptuales y resultados educativos reportados en
la literatura especializada, atendiendo a la naturaleza compleja y contextual del fenómeno
educativo (Denzin & Lincoln, 2018; Maxwell, 2019).
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Se adoptó un diseño de carácter documental, centrado en el examen sistemático de
publicaciones científicas disponibles en bases de datos académicas. Este diseño permitió
reconstruir el estado del conocimiento sobre el aprendizaje cooperativo desde la
neuroeducación, considerando investigaciones desarrolladas en distintos contextos educativos.
El trabajo con fuentes secundarias facilitó la identificación de regularidades teóricas y
empíricas, así como la contrastación de perspectivas metodológicas empleadas en estudios
previos. La investigación documental resulta adecuada cuando el propósito es integrar,
reinterpretar y sintetizar conocimiento existente sin intervención directa en escenarios
educativos reales (Scott, 2014).
La investigación se configuró como una revisión bibliográfica de carácter analítico-
interpretativo, orientada a examinar cómo se ha estudiado el aprendizaje cooperativo desde el
enfoque neuroeducativo y cuáles han sido los resultados reportados en el proceso de enseñanza-
aprendizaje. Este tipo de revisión permitió ir más allá de una descripción superficial de los
estudios, favoreciendo un análisis crítico de sus aportes, enfoques y conclusiones. De acuerdo
con Grant y Booth (2009), las revisiones analíticas son especialmente útiles para explorar
tendencias investigativas y construir marcos comprensivos en campos emergentes.
La localización de fuentes se realizó mediante una estrategia de búsqueda estructurada,
diseñada para recuperar investigaciones relevantes y actuales sobre la temática de estudio. Se
priorizaron publicaciones científicas comprendidas entre 2021 y 2026, período en el cual se
observa una mayor integración entre neurociencia y metodologías cooperativas. La búsqueda
se desarrolló de forma iterativa, ajustando los términos empleados según los resultados
obtenidos en cada base de datos. Este procedimiento favoreció una exploración amplia y
progresiva del campo de estudio, tal como recomiendan metodologías de revisión en ciencias
sociales (Hart, 2018).
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Los términos conceptuales empleados en la búsqueda fueron seleccionados a partir de
vocabularios recurrentes en investigaciones educativas y neurocientíficas. Se utilizaron las
siguientes expresiones: cooperative learning, neuroeducation, educational neuroscience,
learning processes y collaborative methodologies, junto con sus equivalentes en español. La
combinación de estos términos permitió abarcar distintas aproximaciones teóricas al fenómeno,
evitando restringir la búsqueda a una única denominación conceptual. El uso flexible de
palabras clave favorece la recuperación de estudios relevantes en campos interdisciplinarios
(Okoli, 2015).
En la base de datos Scopus se empluna ecuación de búsqueda diseñada para articular
los ejes centrales del estudio mediante operadores booleanos.
TITLE-ABS-KEY (“cooperative learning” OR “collaborative learning”) AND TITLE-
ABS-KEY (“neuroeducation” OR “educational neuroscience”) AND TITLE-ABS-KEY
(“learning process”).
Esta formulación permitió identificar investigaciones que vinculan explícitamente
estrategias cooperativas con fundamentos neuroeducativos dentro del ámbito del aprendizaje,
garantizando la pertinencia temática de los resultados obtenidos (Elsevier, 2024).
Las fuentes de información incluyeron Scopus, Web of Science, ERIC, SciELO y
Google Scholar, seleccionadas por su cobertura en investigaciones educativas y su
reconocimiento internacional. Estas bases permiten acceder a literatura arbitrada y a estudios
con distintos enfoques metodológicos, lo que favorece una visión amplia del campo analizado.
La utilización de múltiples fuentes contribuyó a reducir sesgos de publicación y a fortalecer la
consistencia del corpus documental revisado (Gough, Thomas & Oliver, 2017).
La selección de estudios se realizó considerando investigaciones publicadas en revistas
científicas, con énfasis en trabajos que abordaran explícitamente el aprendizaje cooperativo
desde fundamentos neuroeducativos. Se descartaron documentos duplicados, publicaciones de
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carácter divulgativo y estudios que no establecieran relación directa con el proceso de
enseñanza-aprendizaje. Asimismo, se excluyeron investigaciones centradas únicamente en
enfoques cooperativos sin referencia a aportes de la neuroeducación. Estos criterios
permitieron conformar un corpus pertinente y conceptualmente alineado con los objetivos del
estudio (Torraco, 2016).
El proceso de búsqueda inicial permitió identificar 226 documentos potencialmente
relevantes en las distintas bases de datos consultadas. Tras una revisión preliminar de títulos y
resúmenes, se excluyeron 128 estudios por no ajustarse al enfoque temático. En una etapa
posterior, se analizaron 92 textos completos, descartándose 44 artículos adicionales por
incumplir los criterios establecidos. Finalmente, se utilizan 48 artículos para la conformación
de las matrices de análisis, siguiendo procedimientos de revisión cualitativa para una revisión
a profundidad (Snyder, 2019).
La información obtenida fue examinada mediante un análisis temático interpretativo,
orientado a identificar núcleos conceptuales recurrentes y resultados asociados al aprendizaje
cooperativo desde la neuroeducación. Este procedimiento permitió organizar los hallazgos en
categorías vinculadas con procesos cognitivos, dinámicas socioemocionales y aspectos
motivacionales del aprendizaje (Braun & Clarke, 2021; Vaismoradi et al., 2016).
Resultados
Primer resultado: características del aprendizaje cooperativo fundamentado en
principios de la neuroeducación.
La identificación de las características del aprendizaje cooperativo desde la
neuroeducación constituye un eje central para comprender cómo esta metodología se concreta
en contextos educativos formales. Desde la literatura científica analizada, el aprendizaje
cooperativo no se presenta solo como una estrategia organizativa del aula, constituye más bien
un enfoque pedagógico que integra principios neuroeducativos vinculados al funcionamiento
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cognitivo, emocional y social del aprendizaje. En este sentido, los estudios revisados permiten
reconocer patrones comunes en la forma en que se estructuran las interacciones cooperativas,
los roles del estudiantado y los procesos mentales implicados, evidenciando una convergencia
entre los fundamentos de la neuroeducación y las dinámicas propias del trabajo colaborativo
(ver tabla 1).
Tabla 1.
Identificación de las características del aprendizaje cooperativo fundamentado en principios de la
neuroeducación aplicados en estudiantes de contextos educativos formales
Autor y
Año
Características del
Aprendizaje Cooperativo
Principios de
Neuroeducación
Aplicados
Contexto
Educativo
Formal
(Inferred)
Resultados o Hallazgos
Principales
Boke et al.
(2025)
Éxito compartido,
responsabilidad colectiva,
reducción de jerarquías
sociales e interdependencia
positiva a través del diálogo
grupal.
Teoría del aprendizaje
social-cognitivo, zona de
desarrollo próximo,
autorregulación y
motivación intrínseca
(neurobiología de la
curiosidad).
Primaria,
Secundaria y
Superior
Efecto positivo moderado
en resultados de
aprendizaje (social: 0.612,
cognitivo: 0.589); actúa
como antídoto contra el
individualismo.
Setiawan et
al. (2025)
Discusión activa en grupos,
retroalimentación entre
pares, resolución conjunta
de problemas y análisis
compartido de textos.
Fomento de procesos
metacognitivos,
compromiso cognitivo,
desarrollo del pensamiento
crítico y análisis de
información para la toma de
decisiones.
Primaria,
Secundaria y
Superior
Mejora significativa en
habilidades de lectura
crítica y pensamiento de
orden superior (tamaño del
efecto de 0.784 a 0.939).
Wehrmann
& Zender
(2025)
Diferenciación de roles e
interdependencia de tareas;
uso de herramientas y
perspectivas distintas para
trabajar hacia una meta
compartida.
Gestión de la carga
cognitiva mediante
presencia inmersiva;
participación activa y
aprendizaje encarnado
(embodied interaction).
Primaria,
Secundaria y
Superior
Los diseños cooperativos
mejoran el pensamiento
crítico y la toma de
decisiones colectiva al
simular prácticas del
mundo real.
Prieto-
Saborit et
al. (2025)
Interdependencia positiva,
responsabilidad individual,
interacción promotora,
habilidades sociales y
procesamiento grupal
(autorregulación).
Funciones ejecutivas (toma
de decisiones y resolución
de conflictos) y motivación
basada en metas de logro y
competencia.
Primaria y
Secundaria
Mejora la internalización de
conceptos académicos, la
motivación, la creatividad y
el uso de funciones
ejecutivas.
Zhou et al.
(2025)
Organización en grupos
pequeños heterogéneos,
fomento de la participación
colectiva y resolución
colaborativa de problemas.
Motivación intrínseca,
desarrollo de funciones
ejecutivas (pensamiento
crítico y creatividad) y
regulación emocional.
Primaria y
Superior
Fomenta el sentido de
responsabilidad y la
capacidad de abordar
problemas complejos;
mejora las habilidades de
pensamiento de orden
superior.
Granado De
la Cruz et
al. (2025)
Modelos apoyados en
tecnología (simulaciones,
gamificación) que
fomentan el compromiso
activo y retroalimentación
en tiempo real.
Neuroplasticidad cerebral
mediante entornos
enriquecidos; regulación
emocional y gestión de la
ansiedad académica.
Superior
Efectividad en el desarrollo
cognitivo y emocional;
mejoras en el rendimiento
académico, motivación
intrínseca y
autorregulación.
Orovas et
al. (2025)
Interacción social
sincronizada y compromiso
compartido en tareas de
colaboración y
competencia (presencial y
virtual).
Atención, memoria de
trabajo, gestión de carga
cognitiva y sincronización
cerebral (hyperscanning);
mecanismos de
recompensa.
Superior
La sincronización neuronal
se asocia con mayor
compromiso. El uso de
realidad aumentada
disminuye el esfuerzo
mental y aumenta el interés.
Akil et al.
(2024)
Grupos pequeños y
heterogéneos basados en
interdependencia positiva,
responsabilidad individual
y habilidades
interpersonales.
Estimulación de la atención
selectiva y funciones
ejecutivas; integración
viso-motora mediada por la
interacción social.
Primaria
Mejora significativamente
mayor en la integración
viso-motora y la atención
selectiva en comparación
con el método tradicional.
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Fernandez-
Rio et al.
(2022)
Interdependencia positiva,
interacción promotora,
responsabilidad individual,
procesamiento grupal y
habilidades interpersonales.
Mecanismos de regulación
afectiva (motivación y
autoconfianza) y
procesamiento cognitivo
activo para la
reestructuración de
materiales.
Secundaria
El aprendizaje cooperativo
promueve
significativamente la
autoeficacia académica
(38% varianza) y la
autorregulación (22%
varianza).
Jolles &
Jolles
(2021)
Interacción entre la biología
de la persona y el sistema
social; énfasis en la
reciprocidad para procesar
información.
Plasticidad cerebral,
maduración
neuropsicológica y
desarrollo de funciones
ejecutivas (memoria de
trabajo, flexibilidad
cognitiva).
Superior
Las funciones ejecutivas
son esenciales para el
aprendizaje cognitivo,
comportamiento social y
procesamiento emocional.
Elouafi et
al. (2021)
Juego de roles, "estudiante
experto" (grupos de
producción) y construcción
común de resúmenes
(enfoque OAC).
Activación del sistema de
recompensa (dopamina),
empatía (neuronas espejo),
atención dividida y
memoria de trabajo.
Secundaria
Incremento significativo en
el compromiso activo,
atención (235%) y
memorización; las
calificaciones mejoraron
drásticamente.
Ballesta-
Claver et al.
(2024)
Resolución de problemas,
debates, interpretación de
roles e indagación guiada
en grupos.
Gestión de emociones,
novedad para potenciar la
atención, curiosidad y
desarrollo de funciones
ejecutivas (memoria de
trabajo).
Superior
Mejora significativa en
dimensiones
neuroeducativas; el
componente emocional
potenció la memoria y
adquisición de contenidos.
Mendoza-
Armenta et
al. (2024)
Interacciones sociales
dinámicas y colaboración
en tareas de resolución de
problemas frente a
escenarios competitivos.
Sincronía cerebral (inter-
brain coupling), atención
compartida, memoria y
compromiso cognitivo
medido por EEG.
Superior
Las tareas colaborativas
muestran niveles
significativamente más
altos de sincronización
cerebral (bandas Gamma y
Beta) que las competitivas.
Jeppu et al.
(2023)
Estrategia Jigsaw:
formación de grupos
"expertos" y "hogar" con
roles predefinidos y
responsabilidad
compartida.
Desarrollo de pensamiento
crítico mediante conflicto
cognitivo y mejora de la
retención de memoria a
través de la enseñanza entre
pares.
Superior
Mejora significativa en
responsabilidad individual,
interacción promotora,
trabajo en equipo y
habilidades de
comunicación.
Khataybeh
et al. (2024)
Estructura de tareas
compartidas,
interdependencia positiva
por recompensas grupales y
responsabilidad individual
monitoreada.
Activación de mecanismos
de recompensa social y
consolidación de la
memoria procedimental
mediante retroalimentación
continua.
Superior
Mejora del 51.8% en el
dominio de habilidades
motoras complejas
(gimnasia) en comparación
con métodos tradicionales.
Schulz et al.
(2023)
Trabajo interactivo en
equipos, discusión de tareas
y división del trabajo
(cooperación vs.
colaboración).
Reducción de carga
cognitiva mediante
organización del equipo,
regulación mental y gestión
del esfuerzo emocional.
Superior
El trabajo en equipo mejora
el entendimiento; se destaca
la necesidad de diseño
instruccional
neuroeducativo para
reducir el esfuerzo
emocional.
Mendo-
Lázaro et al.
(2022)
Interdependencia positiva y
responsabilidad compartida
mediante técnicas
estructuradas (ej. 1-2-4) y
monitoreo docente.
Fomento de la motivación
intrínseca y orientación
hacia metas de aprendizaje
(dominio) en lugar de metas
de rendimiento.
Superior
Eficaz para transformar la
motivación hacia la
adquisición de
conocimientos e
incrementar la percepción
de autonomía.
Liebech-
Lien (2021)
Cinco elementos:
interdependencia positiva,
responsabilidad individual,
habilidades interpersonales,
interacción y
procesamiento grupal.
Interacción social como
motor del aprendizaje
activo; integración de
dimensiones sociales y
académicas para el
bienestar.
Secundaria
Mejora en el logro
académico, actitudes,
motivación y relaciones
entre pares; sostenibilidad
ligada al trabajo docente.
Bećirović et
al. (2022)
Basado en
interdependencia positiva,
responsabilidad individual,
interacción promotora y
habilidades interpersonales.
Refuerzo de la motivación
intrínseca; reducción de la
ansiedad y desarrollo de
funciones ejecutivas (toma
de decisiones).
Secundaria
La responsabilidad
individual y habilidades
interpersonales predicen
significativamente la
motivación y el logro en
lenguas extranjeras.
Peregrina
Nievas &
Gallardo-
Montes
(2023)
Enfoque metodológico que
adapta la enseñanza a las
características y
necesidades individuales
del cerebro.
Atención, memoria,
funciones ejecutivas y
metacognición (reflexión
sobre procesos cognitivos).
Primaria /
Superior
Identificación de brecha en
formación docente inicial
sobre neuroeducación, vital
para evitar neuromitos y
Código Científico Revista de Investigación Vol. 6 – Núm. 2 / Julio – Diciembre – 2025
1631
mejorar procesos
cognitivos.
Filippou et
al. (2021)
Interdependencia positiva,
construcción activa del
conocimiento e interacción
orientada a metas comunes.
Activación de valores de
autotrascendencia
(empatía/benevolencia) y
mitigación de sesgos
cognitivos frente a la
competencia.
Primaria
Los valores de
autotrascendencia predicen
el uso de métodos
cooperativos; la
competencia inhibe la
motivación neurocognitiva.
Zainuri &
Huda
(2023)
Trabajo en equipo
estructurado,
interdependencia positiva y
fomento de redes sociales
de aprendizaje (Service
Learning).
Pensamiento crítico,
creativo e innovador;
autoeficacia y motivación
académica a través de
experiencias prácticas.
Superior
Potencia las habilidades de
trabajo en equipo y el
pensamiento innovador,
transformando a los
estudiantes en agentes de
cambio.
Warneri et
al. (2025)
Colaboración en equipos
diversos, comunicación
asertiva y aprendizaje
basado en proyectos con
herramientas digitales.
Estimulación de funciones
ejecutivas (pensamiento
analítico), atención
sostenida y fomento de la
curiosidad y empatía.
Secundaria y
Superior
La integración con
competencias digitales
elevó la satisfacción al 75%
y mejoró puntuaciones en
tareas analíticas complejas.
Fonseca et
al. (2023)
Discusión, trabajo en grupo
y socialización en grupos
heterogéneos mediado por
TIC.
Gestión de emociones y
creatividad; estimulación
de funciones cognitivas
(razonamiento) mediante
gamificación.
Superior
Fortalecimiento de
habilidades académicas y
sociales; mayor
participación e interacción
mediante herramientas
como Kahoot.
Kilpeläinen-
Pettersson
et al. (2025)
Uso de estrategias
estructuradas como
"Learning Together",
"Group Investigation" y
"Jigsaw".
Metacognición apoyada por
la interacción de pares;
influencia de lo social en
procesos intraindividuales
del cerebro.
Superior
Mejora el rendimiento
académico y habilidades
sociales; promueve la
articulación científica y el
monitoreo del propio
aprendizaje.
Malan
(2021)
Interdependencia positiva,
responsabilidad individual
y construcción social
mediante resolución de
casos reales.
Activación de
metacognición, motivación
intrínseca y reducción del
aislamiento para el
aprendizaje profundo.
Superior
Promedio de calificaciones
grupales superior a las
individuales; desarrollo de
comunicación, escucha y
resolución de problemas.
Lorente et
al. (2024)
Interdependencia positiva,
interacción cara a cara,
responsabilidad individual
y habilidades
interpersonales.
Autorregulación del
aprendizaje, competencias
socio-emocionales
(empatía, asertividad) y
gestión de conflictos.
Superior
El aprendizaje
interdisciplinario resultó
efectivo para mejorar los
resultados de cooperación y
trabajo en equipo.
Menéndez-
Espina et al.
(2025)
Estructuras simples (1-2-4)
y complejas (Jigsaw),
enfatizando
responsabilidad individual
y procesamiento grupal.
Motivación
autodeterminada;
satisfacción de necesidades
de autonomía, competencia
y relación social.
Primaria /
Secundaria
La implementación está
vinculada a la motivación
intrínseca del docente,
impactando positivamente
en el interés estudiantil.
Fernández-
Ferrer &
Espinoza-
Pizarro
(2022)
Interdependencia positiva,
responsabilidad individual
y roles dinámicos bajo
modelo Flipped Classroom.
Autorregulación del
aprendizaje, metacognición
(razonamiento paso a paso)
y motivación intrínseca.
Superior
Aumento del rendimiento
académico (tasa de
aprobación subió del 31%
al 71%) y mejora en
competencia de trabajo en
equipo.
Maldonado
López et al.
(2023)
Interdependencia positiva,
interacción promotora,
habilidades sociales,
procesamiento grupal y
heterogeneidad.
Atención (recursos
visuales), funciones
ejecutivas (planificación),
empatía y procesamiento
cognitivo visual (VTS).
Superior
La interdependencia
positiva y las habilidades
sociales son los factores
más influyentes en
competencias grupales y
emprendedoras.
Hsu et al.
(2025)
Modelo de aprendizaje
cooperativo (CLM)
integrado con resolución de
problemas (PSM) en
simulaciones.
Habilidades cognitivas y
sociales integradas;
fomento de la confianza y
pensamiento crítico
mediante interacción.
Superior
Mejora significativa en
capacidad autopercibida de
resolución de problemas y
comunicación
interpersonal.
Sibomana et
al. (2021)
Grupos pequeños
heterogéneos basados en
interdependencia
constructiva y
responsabilidad individual.
Motivación mediante
procedimientos
constructivistas, andamiaje
cognitivo (scaffolding) y
reducción de la ansiedad.
Secundaria
Ganancias de aprendizaje
del 53.6% frente al 16% de
métodos tradicionales,
promoviendo aprendizaje
profundo en ciencias.
Procopio et
al. (2022)
Comunicación basada en la
confianza, apoyo recíproco
y eliminación de
competencia;
Uso de funciones ejecutivas
(organización, toma de
decisiones) y gestión de
memoria de trabajo.
Superior
Desarrollo de competencias
inclusivas para enseñar
matemáticas; mejora el
interés y la creatividad de
los futuros maestros.
Código Científico Revista de Investigación Vol. 6 – Núm. 2 / Julio – Diciembre – 2025
1632
responsabilidad en
propuestas.
Železnik
Mežan et al.
(2025)
Estructuras (Jigsaw, STAD,
PACER) enfocadas en
ayuda mutua, enseñanza
entre pares y clima de
maestría.
Mejora del autoconcepto
emocional y reducción de la
ansiedad; enfoque en
motivación de maestría.
Primaria
Mejora significativa en
relaciones entre pares,
autoconcepto emocional y
clima motivacional en
comparación con
instrucción directa.
Alsudairy
(2024)
Co-enseñanza (co-
teaching) que implica
asociación en planeación,
instrucción y evaluación
compartida.
Constructivismo social;
integración de prácticas que
reducen el estigma social y
potencian la atención a la
diversidad.
Secundaria
Mejora en conocimiento de
estrategias de enseñanza e
impacto positivo en la
integración de estudiantes
con necesidades especiales.
Yaya &
Egoavil
(2025)
Ayuda mutua para metas
compartidas, cohesión
social y asignación de roles
específicos en proyectos
creativos.
Activación de áreas de
recompensa y bienestar
(altruismo); uso de
emociones positivas para
asimilación técnica.
Superior
Fomento de la autonomía y
participación activa; se
identificaron retos en el
compromiso de algunos
miembros.
Qafa et al.
(2025)
Personalización de
experiencias y superación
de enfoques tradicionales
unidireccionales.
Regulación emocional y
neuroplasticidad;
activación de mente y
cuerpo para el desarrollo
cognitivo.
Secundaria
Consenso sobre el impacto
positivo de ambientes
seguros en el desarrollo
infantil y alta disposición
docente hacia la
neuroeducación.
Nota. Elaboración propia
De acuerdo con la información sistematizada en la Tabla 1, la literatura científica
coincide en que una de las características más relevantes del aprendizaje cooperativo con base
neuroeducativa es la responsabilidad compartida por el aprendizaje, expresada mediante la
interdependencia positiva y el compromiso colectivo con las tareas académicas. Los estudios
de Boke et al. (2025) y Setiawan et al. (2025) destacan que el éxito grupal y la
corresponsabilidad favorecen la activación de procesos sociales y cognitivos que potencian la
construcción significativa del conocimiento, en coherencia con principios neuroeducativos
asociados al aprendizaje social y a la mediación entre pares.
Asimismo, la tabla evidencia que la interacción activa y estructurada entre estudiantes,
a través de la discusión guiada, la retroalimentación constante y la diferenciación de roles,
constituye otra característica central del aprendizaje cooperativo desde la neuroeducación.
Wehrmann y Zender (2025) subrayan que la asignación de funciones específicas dentro del
grupo permite gestionar de manera más eficiente la carga cognitiva, promoviendo la atención
sostenida y el procesamiento profundo de la información. Este enfoque se alinea con postulados
Código Científico Revista de Investigación Vol. 6 – Núm. 2 / Julio – Diciembre – 2025
1633
neuroeducativos que resaltan la importancia de la organización cognitiva y del andamiaje para
facilitar el aprendizaje.
Otro aspecto relevante identificado en la tabla es la integración de procesos
metacognitivos y emocionales dentro de las dinámicas cooperativas. Los estudios revisados
señalan que la reflexión sobre el propio aprendizaje, el control de la atención y la regulación
emocional se ven fortalecidos cuando el estudiantado participa activamente en entornos
cooperativos. En este sentido, la neuroeducación aporta fundamentos que explican cómo la
motivación, el compromiso emocional y el sentido de pertenencia al grupo influyen
directamente en la consolidación de aprendizajes duraderos, especialmente en contextos
educativos formales como la educación básica, media y superior.
Finalmente, los resultados consignados en la Tabla 1 muestran que estas características
se manifiestan de manera transversal en distintos niveles educativos y poblaciones
estudiantiles, lo que refuerza la aplicabilidad del aprendizaje cooperativo fundamentado en
principios neuroeducativos en diversos escenarios formativos. Es así que, la evidencia
analizada permite interpretar que el aprendizaje cooperativo, cuando se sustenta en aportes de
la neuroeducación, se configura como una metodología que articula interacción social,
regulación cognitiva y compromiso emocional, contribuyendo de forma consistente al
fortalecimiento del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Finalmente, los resultados consignados en la Tabla 1 muestran que estas características
se manifiestan de manera transversal en distintos niveles educativos y poblaciones
estudiantiles, lo que refuerza la aplicabilidad del aprendizaje cooperativo fundamentado en
principios neuroeducativos en diversos escenarios formativos. Es así que, la evidencia
analizada permite interpretar que el aprendizaje cooperativo, cuando se sustenta en aportes de
la neuroeducación, se configura como una metodología que articula interacción social,
Código Científico Revista de Investigación Vol. 6 – Núm. 2 / Julio – Diciembre – 2025
1634
regulación cognitiva y compromiso emocional, contribuyendo de forma consistente al
fortalecimiento del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Segundo resultado: comparativo aprendizaje cooperativo basado en neuroeducación y
metodologías tradicionales.
El contraste entre el aprendizaje cooperativo sustentado en principios de la
neuroeducación y las metodologías tradicionales permite delimitar con mayor precisión qué
cambia cuando el proceso de enseñanza-aprendizaje pasa de un modelo centrado en
transmisión a uno centrado en interacción, autorregulación y construcción social del
conocimiento.
En la literatura revisada, la comparación no se enfoca únicamente a más participación
versus más exposición, sino más bien que, se argumenta desde mecanismos neuro-educativos
explícitos: activación de funciones ejecutivas, plasticidad cerebral, regulación emocional y
calidad de la atención durante la tarea académica, además de condiciones de implementación
que explican por qué algunos diseños producen efectos robustos y otros resultados discretos.
En esta nea, la Tabla 2 sintetiza los rasgos diferenciales de ambos enfoques y ubica,
como punto de referencia, variantes contemporáneas afines (neuroeducación apoyada en
tecnología, gamificación neuro-didáctica, indagación/proyectos y co-enseñanza), lo que
permite interpretar la comparación desde un marco pedagógico.
Tabla 2.
Comparativa de enfoques de aprendizaje cooperativo con base neuro-educativa frente a metodologías
tradicionales
Enfoque
Pedagógico
Fundamento
neuroeducativo
o teórico
Rol del
estudiante
Rol del
docente
Desarrollo de
habilidades
(4Cs)
Impacto en
el
rendimiento
académico
Principales
desafíos de
implementació
n
Fuente
Aprendizaje
Cooperativo
(con base
neuroeducativ
a)
Plasticidad
cerebral,
funciones
ejecutivas y el
cerebro social.
Basado en la
interdependenci
a positiva,
sincronía
intercerebral y la
interacción
bidireccional
Agente activo,
autónomo y co-
aprendiz.
Participa en la
construcción
social del
conocimiento,
asumiendo
responsabilidad
individual y
grupal mediante
el diálogo y la
Diseñador
instruccional,
guía y
facilitador.
Orquesta
actividades
basadas en
objetivos,
monitorea el
comportamient
o interpersonal,
gestiona la
Colaboración
(interdependenci
a), Pensamiento
Crítico (análisis
de estrategias),
Comunicación
(negociación de
significados) y
Creatividad
(generación de
ideas originales).
Efecto
positivo
moderado
(ES = 0.459).
Mejora
significativa
en dominios
sociales (ES
= 0.612) y
cognitivos
(ES = 0.589).
Incremento
Falta de diseño
instruccional
detallado,
prevalencia de
neuromitos,
resistencia al
cambio desde
modelos
competitivos y
gestión de la
"holgazanería
social".
(Boke et
al., 2025;
Jolles &
Jolles,
2021;
Prieto-
Saborit et
al., 2025;
Setiawan
et al.,
2025;
Fernández-
Código Científico Revista de Investigación Vol. 6 – Núm. 2 / Julio – Diciembre – 2025
1635
entre genes y
entorno
(Bronfenbrenner
, Vygotsky,
Piaget).
tutoría entre
pares.
curiosidad y
proporciona
retroalimentaci
ón inmediata.
en lectura
crítica (ES =
0.784) y tasas
de
aprobación
(del 31% al
71%).
Ferrer &
Espinoza-
Pizarro,
2022;
Khataybeh
, 2024;
Malan,
2021;
Liebech-
Lien,
2021)
Metodologías
Tradicionales
(Modelos
Pasivos e
Instrucción
Directa)
Modelo de
instrucción
lineal y
hegemonía
didáctica.
Basado en el
conductismo, la
repetición y
memorización
mecánica, sin
considerar la
plasticidad
dependiente de
la experiencia
social.
Observador y
receptor pasivo
de información
("chalk and
talk"). El
aprendizaje es
individualista o
competitivo,
enfocado en
obtener
recompensas
externas o
superar a otros.
Centro del
proceso y
autoridad única.
Transmisor
unidireccional
de
conocimientos
que ejerce un
control estricto
sobre el
contenido, el
ritmo y la
evaluación.
Limitado;
fomenta el
seguimiento de
instrucciones, la
memorización y
el pensamiento
algorítmico sobre
la colaboración o
el pensamiento
analítico/crítico.
Menor
rendimiento
y retención a
largo plazo.
Tasas de
aprobación
menores al
50% en
ciertos casos.
Resultados
superficiales
en resolución
de problemas
y
transferencia
socio-
emocional.
Riesgo de
desmotivación,
falta de
adaptación a la
diversidad,
desconexión
con las
necesidades de
la industria
moderna y
estructuras
curriculares
rígidas.
(Boke et
al., 2025;
Filippou et
al., 2022;
Zhou et al.,
2025;
Setiawan
et al.,
2025;
Fernández-
Ferrer &
Espinoza-
Pizarro,
2022;
Železnik
Mežan et
al., 2025;
Warneri,
2025;
Gillies &
Boyle,
2010)
Neuroeducaci
ón apoyada en
Tecnología
(IA, VR,
EEG)
Sincronía
intercerebral
(B2B),
reducción de
carga cognitiva
y aprendizaje
multisensorial.
Utiliza
biomarcadores
(EEG) y
entornos
inmersivos para
la consolidación
sináptica.
Explorador
interactivo y
gestor de su
aprendizaje
personalizado.
Utiliza
herramientas
digitales y
pensamiento
visual para
procesar ideas
complejas en
entornos 3D o
simulados.
Mediador
tecnológico y
diseñador de
entornos
inteligentes.
Utiliza
retroalimentaci
ón fisiológica y
biomarcadores
para ajustar el
desafío y la
carga cognitiva
en tiempo real.
Gestión avanzada
de competencias
digitales,
pensamiento
visual,
razonamiento
estructurado,
resolución de
problemas
interdisciplinario
s y colaboración
asimétrica.
Aumento
significativo
en el
compromiso
(engagement
) y
satisfacción.
Mejora del
27% en
comprensión
conceptual y
precisión
diagnóstica
(15% en
medicina).
Optimización
de la
atención.
Altos costos de
hardware,
inaccesibilidad
de aplicaciones,
falta de
estándares
éticos para
datos cerebrales
y brecha en
competencias
digitales
docentes.
(Wehrman
n &
Zender,
2025;
Orovas et
al., 2025;
Mendoza-
Armenta et
al., 2024;
Granado
De la Cruz
et al.,
2025)
Gamificación
y
Neuropedagog
ía de Roles
Activación de
circuitos de
recompensa
(dopamina) y
retorno sobre el
error. Utiliza el
razonamiento
analógico para
activar la corteza
prefrontal y
reducir el estrés.
Actor activo y
jugador. Toma
decisiones en
tiempo real,
inventa
escenarios,
enseña a otros
(estudiante
experto) y
estructura el
saber mediante
mapas mentales.
Diseñador de
experiencias
neuro-
estimulantes.
Orquesta
juegos, facilita
la co-
construcción
pedagógica y
utiliza múltiples
canales de
acceso a la
información.
Fomento de la
creatividad,
pensamiento
crítico mediante
el debate, toma
de decisiones
estratégica y
colaboración
intensa en "islas
de síntesis".
Mejoras
masivas en
puntajes de
exámenes (de
57% a
440%).
Incremento
del 235% en
los niveles de
atención y
alta
satisfacción
(puntuacione
s >8/10).
Falta de
material
didáctico
específico,
necesidad de
balancear
diversión y
contenido, y
tiempo elevado
requerido para
la planificación
docente.
(Fonseca et
al., 2023;
Elouafi et
al., 2021)
Código Científico Revista de Investigación Vol. 6 – Núm. 2 / Julio – Diciembre – 2025
1636
Aprendizaje
Basado en
Indagación y
Proyectos
(ABI/ABP)
Enfoque en
funciones
ejecutivas
(memoria de
trabajo,
atención) y
contenido
emocional.
Potencia la
plasticidad
cerebral
mediante la
novedad y la
estimulación
sensorial.
Investigador
autónomo,
activo y
comprometido.
Participa en
cuestionamiento
s, búsqueda de
soluciones y
manipulación
activa de
variables físicas
o virtuales.
Neuroeducador
y consultor-
asesor. Actúa
como agente
dinamizador
que gestiona la
curiosidad y
monitorea el
progreso
emocional y
cognitivo del
alumnado.
Desarrollo de
pensamiento
analítico, toma de
decisiones,
adaptabilidad
frente a
conflictos
intelectuales,
reflexión
(metacognición)
y colaboración.
Alta
efectividad (r
= 0.862).
Mejora la
retención a
largo plazo y
la capacidad
de resolver
tareas
complejas de
coordinación.
Satisfacción
del 75%.
Necesidad de
formación
específica en
neuro-
pedagogía,
diseño de
recursos
multidisciplinar
es y superación
del modelo
tradicional de
libros teóricos.
(Ballesta-
Claver et
al., 2024;
Procopio,
2022)
Aprendizaje
Cooperativo
en Ciencias y
Co-enseñanza
Constructivismo
y procesos
metacognitivos
(intraindividuale
s) e
interindividuales
. Integración de
educación
general y
especial para la
inclusión.
Investigador en
grupo que
realiza
experimentos
conceptuales.
Trabaja en
entornos
inclusivos
construyendo
conocimiento
activamente con
sus pares.
Parejas
pedagógicas
que co-
planifican y co-
evalúan.
Estructuradores
de scripts de
colaboración y
guías de
procesos de
indagación
científica.
Pensamiento
crítico
(argumentación
científica),
colaboración en
laboratorios,
comunicación
técnica y
superación de
barreras de
aprendizaje.
Gains
positivos en
conocimiento
s y prácticas
colaborativas
. Mejora la
integración
de alumnos
con
discapacidad
es y actitudes
hacia la
ciencia.
Roles docentes
difusos, falta de
tiempo para la
planificación
conjunta y
dificultad para
aplicar
estrategias en
grupos de gran
tamaño.
(Alsudairy,
2024;
Kilpeläine
n-
Pettersson
et al.,
2025)
Nota. Elaboración propia.
A partir de la Tabla 2, la primera diferencia estructural aparece en el fundamento
teórico-neuro-educativo. El aprendizaje cooperativo con base neuro-educativa se sustenta en
plasticidad cerebral, funciones ejecutivas y emoción como moduladores del aprendizaje, lo que
desplaza el foco desde la simple recepción de contenidos hacia la gestión activa de la
información y la interacción social significativa (Boke et al., 2025; Jolles & Jolles, 2021;
Prieto, 2022, citados en Tabla 2). En contraste, las metodologías tradicionales se describen
como un modelo lineal donde predomina la centralidad docente y la hegemonía didáctica, lo
que tiende a limitar la activación sostenida de procesos autorregulatorios y de elaboración
profunda, afectando especialmente la retención a largo plazo cuando la enseñanza se apoya
principalmente en exposición y repetición (Filippou et al., 2022; Zhou et al., 2021, citados en
Tabla 2). La comparación, por tanto, se sostiene en una divergencia de arquitectura pedagógica:
el cooperativo neuroeducativo diseña condiciones para que el aprendizaje ocurra “con” otros,
mientras el tradicional opera como un sistema de entrega de información que depende más de
la atención individual sostenida.
Código Científico Revista de Investigación Vol. 6 – Núm. 2 / Julio – Diciembre – 2025
1637
En segundo lugar, la reconfiguración de roles es decisiva para entender los resultados.
Según la Tabla 2, el rol del estudiante en el enfoque cooperativo se define como agente activo,
autónomo y co-aprendiz, con participación en discusión, explicación entre pares y co-
resolución de tareas; mientras que en el modelo tradicional el estudiante aparece como receptor,
con menor margen para la toma de decisiones y el procesamiento dialógico del contenido. Esta
diferencia no es meramente metodológica: implica cambios en el tipo de actividad mental
predominante, porque el aprendizaje cooperativo obliga a explicar, argumentar, monitorear
comprensión y ajustar estrategias, procesos estrechamente vinculados a funciones ejecutivas y
metacognición; en cambio, la enseñanza tradicional favorece más el reconocimiento y la
repetición que la reorganización del conocimiento (Boke et al., 2025; Filippou et al., 2022,
citados en Tabla 2). En paralelo, el rol docente cambia desde “transmisor” hacia “diseñador
instruccional y facilitador”, lo que exige planificación fina de interdependencia, evaluación
formativa y guionización de interacción; esta exigencia explica por qué la propia tabla
identifica como desafío recurrente del enfoque cooperativo la falta de diseño instruccional
detallado o la prevalencia de enfoques híbridos mal estructurados (Tabla 2).
Un tercer eje comparativo de alta relevancia para una revista de alto impacto es el perfil
de competencias que cada enfoque tiende a promover. La Tabla 2 sitúa al aprendizaje
cooperativo neuro-educativo como un entorno donde se potencian habilidades asociadas a las
4Cs, destacando la colaboración por interdependencia, el pensamiento crítico por contraste de
ideas, la comunicación por negociación de significados y la creatividad por producción
conjunta. En metodologías tradicionales, el desarrollo de estas habilidades se reporta como
limitado, al privilegiar seguimiento de instrucciones y reproducción de contenidos, con menor
densidad de interacción cognitiva. Esta diferencia tiene implicaciones directas en el tipo de
aprendizaje: el cooperativo neuro-educativo tiende a favorecer aprendizajes con mayor
elaboración semántica y transferencia, mientras el tradicional se asocia con aprendizajes más
Código Científico Revista de Investigación Vol. 6 – Núm. 2 / Julio – Diciembre – 2025
1638
dependientes del contexto de evaluación y con menor generalización, especialmente cuando no
se incorporan tareas retadoras o problemas auténticos (Tabla 2). En términos interpretativos, el
diferencial no está solo en trabajar en grupo, sino en el nivel de complejidad cognitiva y
discursiva que el diseño coopera para sostener.
La comparación se vuelve más contundente al observar el apartado de impacto en
rendimiento académico. En la Tabla 2, el aprendizaje cooperativo con base neuro-educativa se
reporta con un efecto positivo moderado (ES = 0.459) y mejora de aprendizaje conceptual, en
tanto que las metodologías tradicionales se asocian con menor rendimiento y menor retención
a largo plazo, particularmente bajo formatos pasivos. En una lectura crítica, estos datos
sugieren que el cooperativo neuro-educativo es más consistente cuando el aprendizaje requiere
comprensión, integración y aplicación, mientras el tradicional puede sostener desempeño
aceptable en tareas de reproducción inmediata, pero tiende a debilitarse cuando se exige
transferencia o retención prolongada (Boke et al., 2025, citados en Tabla 2). Además, la tabla
incorpora evidencia comparativa indirecta: el aprendizaje basado en indagación y proyectos
reporta una asociación elevada (r = 0.862) con mejoras en retención y motivación (Ballesta-
Claver et al., 2024; Procopio, 2022, citados en Tabla 2), lo que refuerza la interpretación de
que enfoques activos alineados con principios neuro-educativos convergen en resultados
superiores frente a esquemas de enseñanza pasiva.
Un análisis de nivel alto impacto exige integrar la dimensión de viabilidad y
condiciones de implementación, porque la efectividad no depende solo del enfoque, sino de su
calidad de ejecución. La Tabla 2 muestra que el aprendizaje cooperativo neuro-educativo
enfrenta barreras como diseño insuficiente, dificultades de evaluación y necesidad de
formación docente especializada, mientras el enfoque tradicional carga con riesgos de
desmotivación, baja adaptación a la diversidad y predominio de prácticas centradas en control
más que en aprendizaje. Esto sugiere que la comparación no debe presentarse como dicotomía
Código Científico Revista de Investigación Vol. 6 – Núm. 2 / Julio – Diciembre – 2025
1639
absoluta, sino como gradiente de sofisticación pedagógica: cuando el cooperativo está mal
diseñado, puede degradarse a “trabajo en grupo” sin interdependencia real; y cuando el
tradicional incorpora estrategias de activación cognitiva, retroalimentación y tareas
significativas, puede mejorar su rendimiento. Aun así, la evidencia sintetizada en la Tabla 2
respalda que los enfoques neuro-educativos activos, particularmente el cooperativo bien
estructurado, tienden a ofrecer mejores condiciones para el aprendizaje profundo, siempre que
se atienda a la formación docente, a la evaluación coherente y a la accesibilidad de recursos
cuando se integran tecnologías (Wehrmann & Zender, 2025; Orovas et al., 2025; Fonseca et
al., 2023, citados en Tabla 2).
Tercer resultado: descripción de los principales resultados reportados sobre el proceso
de enseñanza-aprendizaje asociados a la implementación del aprendizaje cooperativo desde
la neuroeducación, considerando aspectos cognitivos, socioemocionales y motivacionales.
El análisis de los resultados asociados a la implementación del aprendizaje cooperativo
fundamentado en principios de la neuroeducación permite comprender con mayor precisión su
impacto en el proceso de enseñanza-aprendizaje más allá de la dimensión metodológica. La
literatura científica revisada coincide en que este enfoque incide de manera directa en el
desarrollo de procesos cognitivos superiores, en la regulación socioemocional y en la
motivación académica del estudiantado, configurando escenarios de aprendizaje más integrales
y sostenibles.
En este marco, la Tabla 3 sintetiza los principales resultados reportados por los estudios
analizados, evidenciando patrones recurrentes que permiten interpretar cómo la interacción
cooperativa, mediada por principios neuro-educativos, transforma la experiencia educativa en
contextos formales.
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Tabla 3.
Descripción de los principales resultados reportados sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje asociados a
la implementación del aprendizaje cooperativo desde la neuroeducación.
Fuente de
información
Resultados en
procesos cognitivos
Resultados en
procesos
socioemocionales
Resultados en
procesos
motivacionales
Principales
desafíos y barreras
Estrategias
sugeridas
(Orovas et al.,
2025)
La neuroeducación vía
EEG revela activación
de sistemas de
recompensa y memoria
de trabajo. Se observa
sincronización cerebral
instructor-estudiante.
La sincronización
cerebral
(hyperscanning) se
asocia con el
compromiso, la
atención y la creación
de una "zona de
sinergia" positiva.
Los biomarcadores
indican que el
aprendizaje activo y
el uso de AR/VR
aumentan el
compromiso
(engagement) y
disminuyen el
esfuerzo mental
innecesario.
Ruido e interferencia
en mediciones de
campo (aulas reales);
alto costo de equipos
y brecha entre
neurocientíficos e
investigadores.
Uso de dispositivos de
EEG portátiles de bajo
costo; combinar datos
de comportamiento
con información
cerebral; implementar
neurofeedback.
(Mendoza-
Armenta et al.,
2024)
Identificación de la
sincronía cerebral
(brain-to-brain) como
biomarcador de
procesos cognitivos
compartidos en tareas
de memoria y atención.
Las tareas
colaborativas
muestran niveles de
sincronización
neuronal
significativamente
más altos que las
competitivas,
facilitando
conexiones sociales.
El feedback en
tiempo real sobre la
sincronía cerebral
mejora el
compromiso
(engagement) y la
efectividad de la
interacción docente-
alumno.
Dificultad técnica
para procesar señales
EEG en tiempo real
y necesidad de
múltiples sistemas
de escaneo
simultáneo.
Implementar
algoritmos de
monitorización en el
aula para realizar
ajustes inmediatos
basados en la
respuesta fisiológica
de los estudiantes.
(Jolles & Jolles,
2021)
Estimula la plasticidad
cerebral. Mejora las
Funciones Ejecutivas
(FE) como memoria de
trabajo, control
inhibitorio y
flexibilidad cognitiva.
El "cerebro social"
adolescente es
sensible a la empatía
y la toma de
perspectiva a través
de la interacción
grupal.
La curiosidad natural
y el comportamiento
exploratorio actúan
como motores
potenciados en
entornos
cooperativos
enriquecidos.
Prevalencia de
"neuromitos";
factores de estrés,
falta de sueño y nivel
socioeconómico que
afectan la
maduración
cerebral.
Mejorar la
alfabetización
neurocientífica
docente; implementar
formación en
funciones ejecutivas
considerando la
maduración cerebral
hasta los 25 años.
(Pradeep et al.,
2024)
Basado en la neuro-
plasticidad, activas
redes neuronales para la
consolidación sináptica,
memoria a largo plazo y
funciones ejecutivas.
Fomenta el
aprendizaje social y
emocional. El trabajo
en pares profundiza la
comprensión
mediante la
interacción social que
maximiza la
plasticidad.
Entornos de bajo
estrés mejoran la
función de la
amígdala e
hipocampo,
elevando el
compromiso y la
curiosidad.
Persistencia de
neuromitos, falta de
formación docente
en neurociencia
aplicada y riesgo de
simplificación de
hallazgos
científicos.
Aplicar técnicas como
'think-pair-share',
aprendizaje basado en
problemas y uso de
tecnologías
adaptativas.
(Boke et al.,
2025)
Efecto positivo
moderado ($ES =
0.589$) en el
aprendizaje cognitivo,
facilitando el análisis de
estrategias y resolución
de problemas.
Efecto positivo
significativo ($ES =
0.612$) en el dominio
social. Fomenta
empatía,
responsabilidad
social e inclusión.
Aumenta la
motivación
intrínseca y
autodeterminación
mediante la
asignación
autónoma de roles y
retroalimentación
entre pares.
Dificultad para
estructurar tareas
colaborativas y
gestionar la
heterogeneidad;
riesgo de
agotamiento social
en intervenciones
largas.
Hibridación de
modelos pedagógicos
(Cooperativo +
Educación Deportiva)
y uso de tecnologías
para visibilizar el
desempeño grupal.
(Schulz et al.,
2022); (Schulz et
al., 2023)
Mejora la comprensión
mediante el intercambio
de conocimientos,
discusión de tareas y
revisión de soluciones.
El "Pair Programming"
supera al trabajo
individual.
Desarrolla
competencias
sociales y
organizacionales.
Requiere regulación
emocional para
manejar conflictos
grupales y
coordinación mutua.
Mayor motivación
en escenarios
interesantes, aunque
la holgazanería
social (social
loafing) puede
desmotivar a quienes
asumen más carga.
Falta de diseño
instruccional
docente; carencia de
habilidades
regulatorias en
alumnos; altos
costos temporales y
de esfuerzo mental.
Diseño instruccional
basado en objetivos
claros; uso de guiones
de colaboración
(scripts) y
herramientas como
Git.
(Prieto-Saborit et
al., 2025)
Mejora la
internalización de
conceptos y logro
académico. Fomenta el
uso de funciones
ejecutivas y habilidades
creativas.
Desarrollo de
liderazgo,
comunicación y
resolución de
conflictos. Reduce el
abuso de sustancias
mediante mejores
vínculos sociales.
Incrementa la
motivación hacia el
aprendizaje. En
docentes, se liga a
metas de auto-
superación y mejora
de competencia.
Escaso
conocimiento
metodológico
docente; dificultades
en gestión del
tiempo y resistencia
al cambio del
modelo clásico.
Capacitación docente
rigurosa (más de 20
horas); creación de
comunidades de
práctica; uso de
técnicas estructuradas
como Jigsaw.
Código Científico Revista de Investigación Vol. 6 – Núm. 2 / Julio – Diciembre – 2025
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(Yaya Copaja y
Egoavil Vera,
2025)
Estimula la curiosidad y
atención. Facilita la
consolidación del
aprendizaje y el
pensamiento de orden
superior mediante
desafíos cognitivos.
Activas áreas
cerebrales de
recompensa y
bienestar. Promueve
el altruismo, la
empatía y la
adaptabilidad social.
La gamificación
genera inmersión y
entusiasmo. El
aprendizaje basado
en proyectos
aumenta el
compromiso con
situaciones reales.
Bajos niveles de
participación o
compromiso
desigual de los
miembros del grupo.
Equilibrar la
gamificación; usar
TIC para
retroalimentación
inmediata y establecer
pautas de contribución
equitativa.
(Kilpeläinen-
Pettersson et al.,
2025)
Apoya procesos
metacognitivos al
obligar a articular
puntos de vista
científicos y observar
procesos de
pensamiento ajenos.
Crea una atmósfera
de apoyo y humor.
Desarrolla
habilidades genéricas
de trabajo en equipo
valoradas
profesionalmente.
Aumenta el sentido
de responsabilidad.
El compromiso se
eleva cuando los
estudiantes forman
vínculos de amistad
en su disciplina.
Percepción de que
las clases
tradicionales son
más "disfrutables"
(aunque menos
efectivas); dificultad
en clases masivas.
Utilizar tareas ricas en
contexto que
requieran decisiones
grupales e
interdependencia
positiva real.
(Bećirović et al.,
2022)
Desarrolla pensamiento
crítico y autonomía. La
interacción promotora
predice el éxito en el
aprendizaje de lenguas
extranjeras.
Mejora la autoestima
y autoeficacia;
disminuye la
ansiedad. Fomenta
liderazgo, confianza
y toma de decisiones.
La responsabilidad
individual es un
predictor clave de la
motivación,
previniendo su
pérdida natural
durante la
secundaria.
Riesgo de desplazar
el enfoque del logro
individual hacia el
grupal si no se
equilibra la
evaluación.
Incorporar actividades
que fortalezcan la
responsabilidad
individual y evaluar el
desempeño de cada
miembro.
(Setiawan et al.,
2025)
Mejora significativa en
lectura crítica (análisis,
evaluación y síntesis) y
pensamiento de orden
superior.
Mejora habilidades
sociales mediante la
articulación y crítica
de lecturas; fomenta
el desarrollo de
perspectivas amplias.
Incremento en el
compromiso
cognitivo; el
estudiante deja de
ser un receptor
pasivo para ser un
agente energético.
Falta de capacitación
docente, tiempo
insuficiente y
desigualdades en el
acceso a recursos
tecnológicos.
Implementar
programas de
entrenamiento
específico para
docentes y ajustar la
asignación de tiempo
para el trabajo grupal.
(Maldonado
López et al.,
2023)
La combinación con
Visual Thinking mejora
la adquisición de
competencias y facilita
el procesamiento de
ideas complejas.
Desarrollo de
interacción positiva y
empatía. La reflexión
grupal es necesaria
para la adquisición de
competencias.
El uso de recursos
visuales mantiene el
interés activo de
forma lúdica y
reinventa la
experiencia post-
pandemia.
Falta de criterios de
evaluación claros
para los alumnos y
dificultad de trabajar
sin guía constante de
un mentor.
Usar mapas mentales
y narrativas
audiovisuales;
implementar
mentorías y sistemas
de evaluación
equitativos.
(Železnik Mežan
et al., 2025);
(Železnik Mežan
y Cecić Erpič,
2025)
Efectividad en metas
cognitivas y desarrollo
de habilidades motrices.
Fomenta el aprendizaje
autónomo y el
pensamiento reflexivo.
Mejora el
autoconcepto
emocional y
relaciones entre
pares. Reduce la
ansiedad, el respeto
mutuo y la exclusión
de los menos hábiles.
Promueve un clima
de maestría
(aprendizaje) sobre
el de ejecución
(competencia);
aumenta la confianza
y el disfrute.
Resistencia inicial de
los niños a cooperar
sin guía adulta;
sentimiento de
pérdida de control
por parte del
docente.
Capacitación
sistemática en
modelos cooperativos
(Jigsaw, Learning
Teams) y asignación
de roles específicos.
(Fernandez-Rio
et al., 2022)
Facilita la toma de
decisiones y el
procesamiento de
información mediante
la elaboración cognitiva
y reestructuración de
materiales.
Desarrollo de empatía
y habilidades de
gestión (mediar,
compartir) y
comunicación
(alentar, elogiar).
Impacto positivo en
la motivación
intrínseca y
autoconfianza
(explica el 47% de la
varianza en
autoeficacia).
Dificultad para
encontrar
instrumentos de
evaluación que
cubran los cinco
elementos básicos de
la cooperación.
Asegurar
interdependencia
positiva, interacción
promotora,
responsabilidad
individual,
procesamiento grupal
y habilidades sociales.
(Mendo-Lázaro
et al., 2022)
Fomenta metas de
aprendizaje orientadas a
la adquisición de
conocimientos y mejora
la percepción de
competencia.
Aporta apoyo social y
cohesión grupal;
esencial para el
desarrollo de
habilidades sociales
en educación
superior.
Aumenta la
motivación
intrínseca y el
control. Transforma
la motivación de
rendimiento en
motivación de
dominio.
Riesgo de que los
estudiantes busquen
aprobación social
(refuerzo social) en
lugar de aprendizaje
profundo si no hay
supervisión.
Uso de técnicas
formales (Jigsaw, 1-2-
4) para asegurar
responsabilidad
individual e
interdependencia.
(Procopio et al.,
2022)
Estimula funciones
ejecutivas como
memoria de trabajo,
organización de ideas y
razonamiento lógico-
matemático.
Desarrolla
sensibilidad sensorial
y empatía,
especialmente hacia
estudiantes con
Necesidades
Educativas
Especiales (NEE).
Incremento
cualitativo en la
curiosidad y el
interés; el éxito
grupal actúa como
refuerzo emocional
positivo.
Miedo de futuros
docentes hacia las
matemáticas y falta
de conocimiento
sobre procesos
cognitivos en
cerebros con NEE.
Investigar bases
neurobiológicas del
aprendizaje y adaptar
materiales didácticos
manipulativos.
(Jeppu et al.,
2023)
Mejora la retención
mediante el ensayo y la
enseñanza a pares;
potencia el pensamiento
crítico.
Aumenta la
confianza, ayuda a
superar la timidez y
fomenta el respeto
por opiniones ajenas
Genera 'eustrés'
(estrés positivo) y
aumenta la
responsabilidad
pública al saber que
Jerarquías sociales
fuertes que impiden
participación
equitativa y
Dividir grupos
grandes en 'Home' y
'Expert' (Jigsaw); usar
lenguaje sencillo y
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y construcción de
consensos.
otros dependen de la
propia información.
conflictos por mala
comunicación.
asegurar roles
esenciales.
(Torrijos-Muelas
et al., 2021)
Desmiente neuromitos
(estilos VAK,
dominancia
hemisférica) para basar
el aprendizaje en
procesos cerebrales
científicos.
Las creencias
docentes influyen en
su comunicación.
Reconoce la empatía
como base de la
neuroeducación
aplicada.
El interés docente es
alto, pero la falta de
conocimiento sólido
puede llevar a
aplicar técnicas sin
fundamento real.
Brecha
comunicativa entre
científicos y
docentes; uso de
fuentes de
información de baja
calidad (internet).
Mejorar contenido
científico en
formación
universitaria y crear
puentes de
comunicación en
lenguaje estándar.
(Wehrmann &
Zender, 2025)
Facilita el
procesamiento
mediante división de
tareas y resolución de
conflictos cognitivos
profundos. Equilibra la
carga cognitiva.
Fomenta el
compromiso mutuo y
entendimiento
compartido. Requiere
procesos
comunicativos para
integrar aportes.
La inmersión en
entornos
compartidos (VR)
potencia la
motivación al hacer
esencial la
contribución de cada
usuario.
Falta de
accesibilidad en
aplicaciones VR
multiusuario (84%
inactivas/pago) y
carencia de marcos
didácticos sólidos.
Desarrollar guías de
diseño de VR que
enfaticen
diferenciación de
roles e
interdependencia;
promover código
abierto.
(Alsudairy, 2024)
El co-teaching mejora
la conceptualización y
permite adaptar el
currículo a necesidades
individuales
(especialmente en
discapacidad).
Mejora habilidades
de colaboración,
comunicación,
respeto y relaciones
interpersonales en
aulas inclusivas.
Aumenta la
motivación al
reducir barreras
sociales y fomentar
un espíritu de equipo
docente-estudiante.
Falta de conciencia
sobre el concepto de
co-teaching y tiempo
insuficiente para la
planificación
colaborativa.
Implementar
programas de
desarrollo profesional
con micro-enseñanza,
feedback y parejas de
trabajo estables.
(Malan, 2021)
Promueve el
aprendizaje profundo y
metacognición
mediante la resolución
de casos reales.
Fomenta
comunicación,
escucha activa y
negociación.
Contrarresta el
aislamiento en
entornos virtuales.
Incrementa la
motivación para
aprender y el
compromiso con
tareas académicas.
Presencia de "free-
riders" (miembros
no comprometidos),
dificultades
tecnológicas y falta
de liderazgo grupal.
Proporcionar
orientación
estructurada en
comunicación virtual;
establecer
interdependencia
mediante peso en
calificaciones.
(Fonseca et al.,
2023)
Estimula
argumentación,
razonamiento y
pensamiento lateral. El
uso de gamificación
facilita la retención.
Promueve bienestar,
disfrute e inclusión
social. Fortalece la
solidaridad en
espacios lúdicos.
Aumenta motivación
intrínseca
(autonomía) y
extrínseca mediante
recompensas y
desafíos.
Falta de claridad
entre cooperación y
competencia;
necesidad de
experiencias
estructuradas.
Implementar
herramientas digitales
(Kahoot, Minecraft) y
transformar el error en
oportunidad de
aprendizaje.
(Zainuri & Huda,
2023)
Desarrollo de
pensamiento creativo y
crítico a través del
aprendizaje basado en
la experiencia (service
learning).
Fortalece la
responsabilidad
cívica, integridad,
confianza mutua y
conciencia social.
La conexión entre lo
académico y lo
social aumenta la
motivación al ver la
utilidad real del
aprendizaje para
otros.
Desequilibrios en el
compromiso, falta de
integridad y
diferencias de
mentalidad en el
equipo.
Establecer
evaluaciones de grupo
confidenciales para
rendición de cuentas;
usar aprendizaje
servicio en contextos
reales.
(Lorente et al.,
2024)
Mejora el rendimiento
mediante
autorregulación y
proyectos
interdisciplinarios que
fortalecen el
pensamiento crítico.
Fomenta
comunicación
efectiva, manejo de
conflictos,
asertividad y
construcción de
consensos.
Aumento del
protagonismo del
estudiante y su
autonomía. El uso de
plataformas
tecnológicas
incrementa el
compromiso.
Tamaño excesivo de
clases, complejidad
en grupos diversos y
creencias docentes
previas negativas.
Formar equipos
heterogéneos; usar
herramientas de
asistencia (chatbots) y
formación en
resolución de
conflictos.
(Filippou et al.,
2022)
Facilita la construcción
activa del conocimiento
a través del diálogo y el
intercambio de ideas.
Se asocia con valores
de autotrascendencia
(benevolencia),
promoviendo
cohesión y metas
prosociales.
Ligada a valores
personales; se
debilita en contextos
competitivos.
Conflicto con
sistemas de
calificación
normativa centrados
en el poder y el logro
individual ("auto-
mejora").
Alinear la cultura
escolar con valores de
ayuda mutua;
reflexionar sobre el
impacto de la
evaluación normativa.
(Liebech-Lien,
2021)
Mejora el logro
académico mediante
interacción estructurada
formal (ej. estructura
"The Quest").
Fomenta relaciones
positivas y bienestar.
Ayuda en
transiciones escolares
creando sentido de
pertenencia.
Incrementa la
motivación de
estudiantes y
maestros al observar
el éxito del trabajo
en equipo.
Falta de
conocimiento del
método, gestión
difícil de grupos y
dependencia crítica
del apoyo de otros
docentes.
Cultivar equipos de
maestros como
comunidades de
práctica; personalizar
estructuras de AC
según el contexto.
(Ballesta-Claver
et al., 2024)
Desarrollo de funciones
ejecutivas, memoria de
trabajo y atención
mediante indagación
tecno-activa.
Las emociones
positivas potencian el
aprendizaje; la
indagación sin
emoción genera
Fomento de la
curiosidad y
motivación
intrínseca a través de
Dificultad en
construcción de
modelos propios y
descenso de
Uso de recursos
multisensoriales,
realidad aumentada y
experiencias
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apatía. Destaca la
autorreflexión.
la novedad y
simuladores (PhET).
contenidos base en
los estudiantes.
discrepantes
inesperadas.
(Fernández-
Ferrer &
Espinoza-Pizarro,
2022)
Fomento de la
metacognición a través
del razonamiento paso a
paso y la auto-
regulación.
Aumento de la
satisfacción, mejora
de la comunicación
social y reducción de
la ansiedad.
Incremento de la
motivación y
compromiso
mediante el
protagonismo en el
aula invertida
(Flipped
Classroom).
Falta de interacción
en entornos virtuales
y dificultades de
coordinación inicial
de los equipos.
Implementación de
roles definidos (líder,
cronometrador) y
retroalimentación
continua.
(Sibomana et al.,
2021)
Mejora significativa en
adquisición y retención
de conocimientos
complejos (química) y
pensamiento crítico.
Construcción de un
clima de aula
propicio basado en la
escucha atenta y el
respeto.
Uso de
procedimientos
motivacionales para
hacer la instrucción
significativa y
aumentar la
responsabilidad.
Persistencia de la
clase magistral
pasiva y falta de
formación docente
en métodos
cooperativos.
Formación de grupos
pequeños
heterogéneos y uso de
andamiaje
(scaffolding) entre
pares.
(Elouafi et al.,
2021)
Aumento en memoria y
atención mediante
mapas mentales y
canales de información
variados.
Desarrollo de empatía
mediante juegos de
rol y mejora de la
auto-eficacia al actuar
como "estudiante
experto".
El compromiso
activo se incrementa
mediante la
participación ficticia
y control
motivacional.
Falta de material
adecuado y
necesidad de traducir
resultados de
laboratorio a la
práctica real.
Uso de analogías,
diseño de mapas
mentales y
diversificación de
estímulos sensoriales.
(Tondok et al.,
2024)
Intercambio activo de
conocimientos y uso de
habilidades
metacognitivas durante
la negociación grupal.
Reducción del
prejuicio (etnia,
religión) y
discriminación;
fortalece la cohesión
en sociedades
diversas.
Estructuración de
objetivos
compartidos que
fomentan
pertenencia y
responsabilidad
mutua.
Escasez de
experimentos de
campo reales frente a
estudios de
laboratorio
controlados.
Garantizar
condiciones de estatus
igualitario, metas
comunes y apoyo
institucional explícito.
(Menéndez-
Espina et al.,
2025)
Fomento de funciones
ejecutivas y
pensamiento creativo
vinculados a la
competencia percibida.
Mejora del bienestar
psicológico; la
motivación del
docente se transfiere
generando placer por
aprender.
Relación positiva
entre la motivación
intrínseca del
profesor y la
implementación
efectiva del modelo.
Resistencia de
docentes
experimentados a
métodos
tradicionales y falta
de tiempo de
preparación.
Capacitación docente
específica de al menos
20 horas y monitoreo
jerárquico de calidad.
(Khataybeh et al.,
2024)
Mejora en la
adquisición de
habilidades motoras
complejas (hasta 51.8%
de variación) y
comprensión de
conceptos.
Fomenta ambiente
solidario, liderazgo y
resolución de
conflictos.
Incrementa la
cohesión de equipo.
Aumento notable en
participación,
compromiso y
autoeficacia; genera
actitudes positivas
hacia el logro.
Falta de experiencia
previa de estudiantes
con prácticas
cooperativas;
resistencia al
cambio.
Uso de estructuras
Jigsaw, Think-Pair-
Share y marcos de
aprendizaje para la
maestría.
(Warneri et al.,
2025)
Mejora razonamiento
analítico y pensamiento
crítico mediante
herramientas digitales
integradas.
Fortalece
competencias
sociales,
comunicación y
tolerancia hacia
opiniones
divergentes.
Aumento del interés
(65% de alumnos) y
satisfacción
académica (75% en
entornos
integrados).
Acceso desigual a
tecnología (brecha
digital) y falta de
capacitación docente
en innovación.
Rediseño curricular
integral, inversión en
infraestructura y
desarrollo profesional
continuo.
(Zhou et al.,
2025)
Desarrollo de
pensamiento crítico e
innovación mediante la
resolución de
problemas complejos.
Fomenta
responsabilidad,
empatía y ciudadanía
global. Promueve
emociones positivas y
diálogo.
Centrada en
motivación
intrínseca y
compromiso con
metas de desarrollo
sostenible.
Diferencias
individuales que
limitan la reflexión;
estructuras sociales
improductivas.
Implementar modelos
'maestro-aprendiz
mutuo'; integrar IA,
VR y aprendizaje
basado en proyectos.
(Zhou et al.,
2023)
Desarrollo cognitivo
mediante observación
de pares; facilita el
pensamiento crítico.
Mejora habilidades
sociales y reduce
discriminación;
combate el
aislamiento social y
la depresión.
Aumenta la
motivación
intrínseca al
transformar al
estudiante en un
agente activo.
Dificultad de los
docentes para ceder
el poder y necesidad
de formación para
evitar competencia
negativa.
Integrar modelos
híbridos con juegos
tácticos y evaluación
formativa compartida.
(Akil et al., 2024)
Mejora integración
visomotora y atención
selectiva. Activa
regiones de funciones
ejecutivas.
Contribuye a
relaciones de calidad
y disfrute de
actividades grupales.
Guía hacia patrones
de motivación
adaptativa y mejora
la autoconfianza.
Currículos
intensivos que
obligan a métodos
rígidos y
dependencia
excesiva del
profesor.
Implementar
estructuras 'Think-
Share' y 'Collective
Score' para fomentar
toma de decisiones.
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1644
(Granado De la
Cruz et al., 2025)
Fomenta habilidades
cognitivas de orden
superior,
metacognición y
autorregulación.
Mejora bienestar
psicológico,
autorregulación
emocional y
resiliencia
académica.
Potencia motivación
intrínseca y
autoeficacia
mediante
retroalimentación
inmediata e
inmersión.
Formación docente
limitada en
neurociencia; falta
de validación
psicométrica de
herramientas
tecnológicas.
Capacitación en
neurociencia aplicada
y uso de AR e IA para
personalizar el
aprendizaje.
(Qafa et al.,
2025)
Alinea la enseñanza con
el funcionamiento del
cerebro como órgano de
aprendizaje.
Fortalece la relación
docente-estudiante y
genera emociones
positivas.
Crea ambientes que
despiertan interés,
voluntad y
disciplina.
Carencia de un
lenguaje común
entre científicos y
educadores;
persistencia de
neuromitos.
Diseñar programas de
desarrollo profesional
con manuales de
modelos exitosos
teoría-práctica.
Nota. Elaboración propia.
A partir de la información sistematizada en la Tabla 3, se observa que uno de los
resultados más consistentes del aprendizaje cooperativo con base neuro-educativa se relaciona
con el fortalecimiento de los procesos cognitivos, particularmente aquellos vinculados a la
comprensión profunda, la transferencia del conocimiento y el uso estratégico de la información.
Los estudios revisados reportan mejoras en la atención sostenida, la memoria de trabajo y el
razonamiento complejo cuando el aprendizaje se desarrolla en entornos cooperativos
estructurados, lo que se explica desde la neuroeducación por la activación simultánea de redes
cognitivas y sociales durante la interacción entre pares. Esta convergencia entre cognición e
interacción favorece una mayor elaboración conceptual y una consolidación s duradera de
los aprendizajes, en contraste con modelos centrados en la recepción pasiva de contenidos.
En relación con la dimensión socioemocional, la tabla evidencia que el aprendizaje
cooperativo desde la neuroeducación contribuye de forma significativa a la regulación
emocional, al sentido de pertenencia y a la construcción de climas de aula positivos. Los
estudios analizados coinciden en que la cooperación estructurada promueve la empatía, la
autorregulación emocional y la reducción de la ansiedad académica, aspectos que la
neuroeducación identifica como condiciones necesarias para la activación óptima de los
procesos de aprendizaje. En este sentido, la interacción cooperativa no solo actúa como medio
pedagógico, sino como un regulador emocional que influye directamente en la disposición del
Código Científico Revista de Investigación Vol. 6 – Núm. 2 / Julio – Diciembre – 2025
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estudiantado hacia el aprendizaje, favoreciendo entornos psicológicamente seguros y
cognitivamente estimulantes.
Otro resultado relevante identificado en la Tabla 3 es el impacto del aprendizaje
cooperativo neuro-educativo en la motivación académica, tanto intrínseca como extrínseca. La
literatura revisada muestra que la participación activa en tareas cooperativas incrementa el
interés por el aprendizaje, la persistencia ante tareas complejas y la percepción de autoeficacia,
elementos estrechamente vinculados con los sistemas motivacionales del cerebro. Desde una
perspectiva neuro-educativa, estos hallazgos se explican por la activación de circuitos de
recompensa asociados al logro compartido, al reconocimiento social y al sentido de
competencia, los cuales fortalecen el compromiso sostenido con el proceso educativo.
Asimismo, la tabla pone de manifiesto que los resultados positivos del aprendizaje
cooperativo desde la neuroeducación no se limitan a un nivel educativo específico, sino que se
reportan en educación básica, media y superior, lo que refuerza su aplicabilidad transversal en
contextos educativos formales. No obstante, los estudios también advierten que dichos
resultados dependen de la calidad del diseño cooperativo, del acompañamiento docente y de la
coherencia entre objetivos, actividades y evaluación. Esta precisión resulta clave para una
lectura crítica de los hallazgos, ya que evita interpretar los efectos del aprendizaje cooperativo
como automáticos o universales.
La evidencia sintetizada en la Tabla 3 permite interpretar que el aprendizaje cooperativo
fundamentado en principios de la neuroeducación genera resultados integrales en el proceso de
enseñanza-aprendizaje, al articular de manera coherente dimensiones cognitivas,
socioemocionales y motivacionales. Estos resultados posicionan a este enfoque como una
alternativa pedagógica con alto potencial para promover aprendizajes profundos y sostenibles,
siempre que su implementación responda a criterios neuro-educativos y didácticos rigurosos.
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Discusión
Los resultados de esta revisión confirman que el aprendizaje cooperativo, cuando se
fundamenta en principios de la neuroeducación, trasciende su concepción instrumental como
técnica didáctica y se consolida como un enfoque pedagógico alineado con el funcionamiento
del cerebro humano en contextos sociales de aprendizaje. En consonancia con los antecedentes
teóricos revisados en la introducción, la evidencia analizada muestra que la interacción
estructurada entre pares activa procesos cognitivos y socioemocionales que difícilmente se
desarrollan en modelos tradicionales centrados en la transmisión de información. Este hallazgo
coincide con planteamientos neuroeducativos que sostienen que el aprendizaje se optimiza
cuando el individuo participa activamente en la construcción del conocimiento, mediado por
la emoción, la motivación y la interacción social significativa (Jolles & Jolles, 2021; Pradeep
et al., 2024).
Desde una perspectiva comparativa, los resultados permiten interpretar que las
diferencias observadas entre el aprendizaje cooperativo neuroeducativo y las metodologías
tradicionales no se limitan a variaciones metodológicas superficiales, sino que responden a
arquitecturas pedagógicas profundamente distintas. Mientras los enfoques tradicionales
priorizan la atención individual sostenida y la repetición, el aprendizaje cooperativo promueve
la activación de funciones ejecutivas, la metacognición y la regulación emocional a través de
la corresponsabilidad y el diálogo académico. Esta interpretación refuerza los hallazgos de
estudios previos que advierten que los modelos pasivos generan aprendizajes frágiles y
dependientes del contexto evaluativo, en contraste con los enfoques activos que favorecen la
transferencia y la retención a largo plazo (Filippou et al., 2022; Sibomana et al., 2021).
Asimismo, los resultados relacionados con el desarrollo de habilidades cognitivas
superiores respaldan la hipótesis implícita de que el aprendizaje cooperativo con base
neuroeducativa potencia procesos de comprensión profunda y razonamiento complejo. La
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evidencia sintetizada en las tablas muestra mejoras consistentes en memoria de trabajo,
atención sostenida y pensamiento crítico, lo cual puede interpretarse a la luz de la
neuroeducación como resultado de la activación simultánea de redes cognitivas y sociales. Este
patrón concuerda con investigaciones que destacan que explicar, argumentar y enseñar a otros
genera un procesamiento más elaborado de la información, fortaleciendo la consolidación
sináptica y el aprendizaje significativo (Setiawan et al., 2025; Jeppu et al., 2023).
En el ámbito socioemocional, los hallazgos del estudio amplían la comprensión del
aprendizaje cooperativo como un regulador emocional del proceso educativo. La literatura
revisada evidencia que la cooperación estructurada favorece la empatía, el sentido de
pertenencia y la reducción de la ansiedad académica, elementos que la neuroeducación
identifica como condiciones previas para el aprendizaje efectivo. Estos resultados dialogan con
enfoques que subrayan el papel del “cerebro social” en la adolescencia y la adultez temprana,
sugiriendo que los entornos cooperativos bien diseñados no solo facilitan el aprendizaje
académico, sino que contribuyen al bienestar psicológico del estudiantado (Bećirović et al.,
2022; Železnik Mežan et al., 2025).
En relación con la motivación académica, la revisión muestra que el aprendizaje
cooperativo desde la neuroeducación se asocia de manera consistente con el incremento de la
motivación intrínseca y la percepción de autoeficacia. Estos resultados pueden interpretarse
desde la activación de los circuitos de recompensa vinculados al logro compartido, la
autonomía y el reconocimiento social, aspectos ampliamente discutidos en la literatura
neuroeducativa. A diferencia de los modelos tradicionales, donde la motivación suele depender
de incentivos externos, el enfoque cooperativo favorece una motivación orientada al dominio
y al sentido del aprendizaje, lo que refuerza el compromiso sostenido del estudiante con las
tareas académicas (Mendo-Lázaro et al., 2022; Menéndez-Espina et al., 2025).
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No obstante, los resultados también ponen de manifiesto limitaciones relevantes que
deben ser consideradas críticamente. La efectividad del aprendizaje cooperativo
neuroeducativo no es automática ni universal, sino que depende de la calidad del diseño
instruccional, de la formación docente y de la coherencia entre objetivos, actividades y
evaluación. Diversos estudios advierten que la ausencia de estructuras claras de
interdependencia y responsabilidad individual puede derivar en fenómenos como la
holgazanería social o la sobrecarga cognitiva, lo que coincide con advertencias previas sobre
implementaciones superficiales del trabajo en grupo (Schulz et al., 2023; Gillies & Boyle,
2010).
Los hallazgos de esta revisión abren líneas claras para futuras investigaciones. Se
evidencia la necesidad de profundizar en estudios longitudinales que analicen la sostenibilidad
de los efectos cognitivos y socioemocionales del aprendizaje cooperativo desde la
neuroeducación, así como investigaciones que integren metodologías neurocientíficas de forma
ética y contextualizada en escenarios educativos reales. Asimismo, resulta pertinente explorar
modelos híbridos que articulen aprendizaje cooperativo, tecnología educativa y evaluación
formativa, con el fin de responder a las demandas de sistemas educativos cada vez más
complejos y diversos.
Conclusiones
Los resultados de la revisión permiten concluir que el aprendizaje cooperativo
fundamentado en principios de la neuroeducación se caracteriza por una organización
pedagógica que integra interdependencia positiva, responsabilidad compartida e interacción
estructurada como ejes centrales del aprendizaje. Estas características no operan de manera
aislada, sino que se articulan con procesos neuro-educativos como la activación de funciones
ejecutivas, la autorregulación cognitiva y la gestión emocional, favoreciendo aprendizajes más
profundos y significativos. La evidencia analizada muestra que dichas características se
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manifiestan de forma consistente en distintos niveles educativos, lo que confirma su
aplicabilidad en contextos educativos formales diversos. Por ello, el aprendizaje cooperativo
desde la neuroeducación se consolida como un enfoque que responde al funcionamiento social
del cerebro y a la necesidad de aprendizaje activo y contextualizado.
Asimismo, la comparación entre el aprendizaje cooperativo con base neuro-educativa
y las metodologías tradicionales evidencia una diferencia sustantiva en la concepción del
proceso de enseñanza-aprendizaje. Mientras los modelos tradicionales priorizan la transmisión
de contenidos y la actividad cognitiva individual, el enfoque cooperativo neuro-educativo
promueve la participación activa, la construcción social del conocimiento y la activación
simultánea de procesos cognitivos y socioemocionales. Los resultados revisados muestran que
este enfoque favorece el desarrollo de habilidades de pensamiento de orden superior, una
mayor retención del aprendizaje y un rendimiento académico más consistente. No obstante, la
evidencia también indica que su efectividad depende de un diseño instruccional riguroso y de
una formación docente adecuada, lo que sugiere que la superioridad del enfoque no es
automática, sino condicionada por su implementación pedagógica.
Se encontró que la implementación del aprendizaje cooperativo desde la
neuroeducación genera efectos integrales en el proceso de enseñanza-aprendizaje, al incidir de
manera simultánea en dimensiones cognitivas, socioemocionales y motivacionales. La
literatura analizada evidencia mejoras en la atención, la memoria de trabajo, el pensamiento
crítico y la transferencia del conocimiento, junto con un fortalecimiento de la empatía, la
autorregulación emocional y el sentido de pertenencia. Asimismo, se observa un incremento
sostenido de la motivación intrínseca y de la percepción de autoeficacia académica, factores
clave para el compromiso con el aprendizaje. De esta forma, se confirma que el aprendizaje
cooperativo neuro-educativo va más allá de mejorar el desempeño académico, también
contribuye a la formación integral del estudiante en contextos educativos formales.
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